2009/12/10

091210 . ESKUBIDE GUZTIAK DENONTZAT!!!



  • “Yo oí cómo un policía le pegaba tortazos en la cara a una africana embarazada”
  • Una transexual brasileña que pasó diez días en el centro de internamiento de extranjeros de Valencia ratifica la presencia de malos tratos en Zapadores
  • Levante, 2009-12-11 # Paco Cerdà . Valencia
"¡Travesti!", "¡muerta de hambre!", "¡inmigrante de mierda!". Valeria, una transexual brasileña de 30 años, no ha olvidado los insultos con que fue tratada por algunos policías del Centro de Internamiento de Extranjeros de Zapadores, en Valencia, sobre el que planean las acusaciones de torturas y malos tratos hacia los extranjeros retenidos. Tras ser detenida en las calles de Alicante por no tener papeles y haber pasado dos días en el calabozo, a Valeria la internaron en el centro de Zapadores el 27 de octubre. Allí permaneció encerrada diez días, hasta el 5 de noviembre. Ella ha podido salir del centro al ser admitida a trámite su petición de asilo. Y su testimonio, relatado ayer a Levante-EMV, confirma las denuncias de tortura y malos tratos vertidas por la comisión de ayuda al refugiado.

Resulta especialmente duro el relato de lo sucedido una noche en la celda contigua a la suya, la número 26. Valeria lo oyó todo. "Había una chica africana embarazada. Esa negrita usaba un pantalón muy bajo, y una agente de policía que insultaba a todos le dijo: 'Tú eres una guarra y una puta, y yo no estoy obligada a ver ese culo negro'. 'Pues tápate los ojos, bruja', le respondió la africana. Entonces, la policía abrió la celda y empezaron a discutir. Al cabo de un rato, la policía bajó y pronto regresó con otro hombre policía. El agente entró en la celda de la africana y comenzó a pegarle tortazos en la cara", cuenta Valeria a este diario. Ella lo oyó todo. También escuchó los gritos de la africana en su idioma natal durante la supuesta agresión policial. "La negrita lloraba muchísimo", añade.

Valeria (nombre ficticio) lo cuenta sin sorprenderse o indignarse demasiado. "Es que allí era lo normal. Ahí dentro escuchaba cosas de ésas todos los días. Nos trataban muy mal, peor que a los perros. Eran todos los policías en general, aunque esa mujer que discutió con la africanaÉ ésa era muy mala persona", asegura.

Sin medicamentos para el sida
Ella, además de los insultos y las risas burlonas -"las risas era lo que más me molestaba"-, asegura haber sufrido una grave desatención médica en el centro de Zapadores. Valeria es portadora del sida y ha de medicarse cada día. Sin embargo, pasó dos días en el calabozo sin tomar las pastillas. Luego llegó al centro un martes, pero hasta el jueves no le permitieron visitar al médico de Zapadores para que le facilitase la medicación retroviral. Y encima, denuncia, "no me dieron el mismo medicamento que me había ordenado mi médico, sino uno que decían que era similar". Su propio medicamento, que su pareja le llevó el mismo jueves al centro de internamiento de inmigrantes sin papeles, no se lo hicieron llegar hasta el martes siguiente, asegura.

La falta de medicación a Valeria fue lo que llevó a su compañero sentimental, de nacionalidad española, a las puertas de la comisión de ayuda al refugiado (CEAR) para denunciar la situación. Los abogados de la organización se movilizaron y descubrieron que nadie le había informado a la brasileña de su derecho a solicitar asilo por discriminación sexual. A través de la ONG, Valeria presentó la solicitud de asilo, que ha sido admitida a trámite y le ha permitido abandonar el centro de internamiento.

Obligadas a hacer la limpieza
Entre las injusticias que enumera Valeria, figura una desconocida por CEAR. "En el centro nos obligaban a limpiar. Y yo un día vi pegado en la pared un cartel que ponía que la limpieza era obligación de una empresa privada. Por ello, todas las internas firmamos una hoja de reclamaciones como que no íbamos a limpiar más porque esos eran nuestros derechos", dice. Como represalia, según denuncia, les tuvieron varios días "sin agua caliente en la ducha, sin poder recibir llamadas telefónicas, sin televisión y sin nada". ¿Por qué quiere denunciar todo esto si ya ha salido del centro? "Porque lo que más quiero -responde Valeria- es poner a esa vieja amargada donde merece estar".

Rubalcaba lo niega pero dice que investigará “a fondo”
Las denuncias de supuestas torturas en los centros de extranjeros de Valencia, Madrid y Málaga obligaron ayer a pronunciarse al máximo responsable de las instalaciones, Alfredo Pérez Rubalcaba. El ministro del Interior aseguró que la denuncia de la comisión de ayuda al refugiado "no es verdad", pero que, "en todo caso", se va a "investigar a fondo". "Es muy grave decir que la policía maltrata a los inmigrantes y, si se dice eso, hay que tener pruebas", añadió el ministro. Rubalcaba instó a CEAR a que "vaya al juzgado" y a que "ponga encima de la mesa" las pruebas de sus afirmaciones. Además, dijo que va a reunirse "urgentemente" con los responsables de la ONG denunciante.

Desde CEAR, por su parte, insistieron ayer en que las denuncias de malos tratos se basan en "testimonios cotejados por diversas fuentes" a través de preguntas no dirigidas. El secretario general de CEAR explicó a este diario por qué no han presentado denuncia formal. "Por un proceso de lealtad institucional y para corregir el problema de raíz, preferimos entregar al ministerio y a los directores de los centros afectados el informe antes que acudir a los juzgados", afirmó.

Por su parte, el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, afirmó ayer que ya se abrió una inspección en el Centro de Internamiento de Zapadores y se comprobó que ninguno de los extremos "guarda relación con la realidad".

También habló al respecto el conseller de Solidaridad y Ciudadanía, Rafael Blasco, que reclamó "una investigación seria y rigurosa" sobre torturas y hacinamiento en las celdas de Zapadores porque sería "inadmisible" que se confirman las denuncias de CEAR.

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  • Un informe documenta maltrato a los sin papeles
  • La organización CEAR recoge en un estudio testimonios de abusos en Centros de Internamiento de Extranjeros de Madrid y Valencia. Interior niega que se use la violencia con los internados
  • Público, 2009-12-10 # Ramiro Varea . Madrid
Personas hacinadas en celdas sin inodoros y sin intimidad en los baños. Internos sin posibilidad de comunicarse con sus familiares en el exterior y sin acceso a un abogado por desconocimiento de sus derechos. Detenidos que duermen tapados con mantas ignífugas rígidas que provocan lesiones en la piel. E incluso torturas y malos tratos que se traducen en golpes, hematomas y, en el peor de los casos, fracturas y palizas.

Así son las condiciones de vida en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) en España, según concluye el primer informe que los evalúa y que fue publicado ayer por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Hasta ahora, las ONG habían criticado la falta de transparencia del Ministerio del Interior, que deniega de forma sistemática el permiso de entrada a los periodistas y asociaciones que piden revisar las condiciones en que viven los inmigrantes.

La finalidad de los CIE, centros no penitenciarios que dependen de Interior y que algunas asociaciones han descrito como "pequeños guantánamos", es la de custodiar a los sin papeles sometidos a un expediente de expulsión.

El documento en el que han colaborado abogados, médicos, psicólogos, mediadores y psiquiatras, se basa en cien entrevistas aleatorias y en profundidad realizadas a inmigrantes internados en tres de los ocho CIE de España (Málaga, Valencia y Madrid). Los expertos también entrevistaron a 25 funcionarios y trabajadores anónimos, que validan las conclusiones. El informe ha sido autorizado por Interior, que facilitó la labor de los voluntarios de CEAR.

"Los CIE no deberían existir. No son ninguna solución, porque suponen una vulneración de los derechos humanos", aseguró ayer el secretario general de CEAR, Alfredo Abad. Para el responsable de la ONG, los centros de internamiento "están pensados como comisarías para estancias cortas, cuando está demostrado que los internamientos son largos; las condiciones de vida son extremas y generan situaciones de injusticia", denunció.

Indefensión
A lo largo de 244 páginas, el documento describe cómo algunos internos "deben usar botellas de agua vacías por la noche para hacer sus necesidades", como ocurre en Valencia; que en Madrid los retenidos "no pueden recibir llamadas del exterior, lo que constituye una vulneración grave de derechos"; o que en Málaga hay zonas del recinto fuera de los sistemas de videovigilancia, lo que supone una indefensión para los detenidos.

El impacto sobre la salud física y mental de los inmigrantes es evidente: muchos de ellos presentan cuadros de estrés, depresión, ansiedad... Uno de cada diez entrevistados dice que pensó en suicidarse durante su internamiento.

"Allí pasan muchas cosas que no deberían ocurrir", señaló el psiquiatra Pau Pérez-Sales, director del estudio, quien avanzó que el 40% de los entrevistados relata un trato "negativo o muy negativo" por parte de los funcionarios. De ellos, hay cuatro que sostienen la existencia de torturas.

Uno de estos testimonios es el del argelino A. J., que relata las palizas de un policía de Valencia: "Así que agarra la porra que había dejado en el suelo y nos empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, una vara extensible (...) duele muchísimo (...) Una persona que estaba enferma de los riñones gritaba y lloraba como un niño (...). Fueron diez minutos, hasta que se cansó".

Tamilli, una transexual brasileña de 30 años, también recuerda su experiencia. Ingresó en el CIE de Valencia a finales del pasado mes de octubre. "Me llamaban perra", cuenta. Al quejarse a una policía, esta le espetó: "Tú no eres una perra. Tú eres una travesti muerta de hambre inmigrante". Desde entonces, según Tamilli, no cesaron las vejaciones. "Las palizas se oían a todas horas", sostiene. E incluso denuncia que los médicos le prohibieron tomar retrovirales y le dieron una medicación ajena a su tratamiento de VIH, informa desde Valencia Sergi Tarín.

Desde Interior niegan con rotundidad tener constancia de la existencia de dichas torturas, al no existir ninguna denuncia. Sólo en un caso abrieron expediente contra un agente, por una presunta agresión cometida en el CIE de Madrid el pasado 29 de mayo. Fuentes de Interior aclaran que "siempre" que se tiene conocimiento de un episodio de malos tratos en un CIE, "en todos los casos y sin excepción", el director del centro lo comunica a la autoridad judicial y se inicia una investigación.

"Transparencia absoluta"
Desde el Ministerio insisten en la "tolerancia cero" del departamento que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba hacia cualquier tipo de maltrato o tortura, y la "transparencia absoluta" en este ámbito. Aun así, Interior aseguró ayer, mediante un comunicado, que ha ordenado abrir las correspondientes investigaciones internas "sin que hasta la fecha se haya podido acreditar ni tan siquiera la existencia de los episodios denunciados".

Por su parte, la portavoz del PSOE en la Comisión de Trabajo e Inmigración del Congreso, Esperança Esteve, aseguró ayer que su grupo parlamentario analizará "con muchísimo interés" el informe de CEAR.

La diputada dijo no tener "ninguna duda de que la situación en los CIE tiene que mejorar". Y consideró que "no es de extrañar" que se emitan "informes negativos" teniendo en cuenta "las condiciones en que han ido creciendo estos centros", informa Europa Press.

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