2009/12/13

091213 . WALTER TROCHEZ IN MEMORIAM


  • Honduras: Amnistía denuncia el asesinato de un activista que documentó violaciones de DDHH desde el golpe de Estado
  • Europa Press, 2009-12-17 # Madrid
Amnistía Internacional (AI) ha exigido a las autoridades hondureñas que lleven a cabo "una investigación urgente e independiente" sobre el asesinato del activista Walter Trochez, quien había documentado violaciones de Derechos Humanos desde el golpe de Estado del pasado mes de junio y que mirió en la noche del domingo mientras caminaba hacia su casa por el centro de Tegucigalpa.

Según fuentes citadas por AI en un comunicado, Walter Trochez recibió un disparo en el pecho desde un automóvil en marcha y fue trasladado al hospital, donde murió más tarde. Amnistía Internacionalteme que el asesinato de Walter Trochez pueda deberse a su labor en favor de los Derechos Humanos.

El pasado viernes, el propio Walter Trochez contó a Amnistía Internacional que había escapado de un intento de secuestro el día 4 de diciembre, después de ser golpeado y amenazado durante horas por un grupo de hombres encapuchados que le interrogaron sobre varios individuos opuestos a las autoridades 'de facto' que tomaron el poder después del golpe de Estado del 28 de junio.

"Se debe investigar el asesinato de Walter Trochez inmediatamente y llevar a los responsables ante la justicia", declaró la directora adjunta del Programa Regional para América de Amnistía Internacional, Kerrie Howard. "Es imprescindible que defensores y defensoras de Derechos Humanos y activistas de la oposición puedan ejercer su libertad de expresión sin temor de amenazas o ataques", añadió.

Desde junio, Walter Trochez había documentado violaciones de los Derechos Humanos durante manifestaciones contra el golpe de Estado. Walter era ya conocido por su trabajo de Derechos Humanos con la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero en Honduras.

Durante su secuestro el 4 de diciembre, según AI, cuatro hombres armados obligaron a Walter a entrar en su camioneta, lo golpearon repetidamente en la cara con la culata de una pistola y lo amenazaron con las palabras: "aunque nos des la información te vamos a matar, nos han dado órdenes de matarte". Después de que por fin logró abrir la puerta de la camioneta, Walter cayó a la calle y corrió hacia un terreno baldío donde se escondió hasta que sus captores partieron.

"Amnistía Internacional teme que el asesinato de Walter puede ser un indicio de abusos peores por ocurrir en el actual ambiente de inestabilidad política y temor que ha reinado desde el golpe de Estado de junio", declaró Kerrie Howard. "Se debe llevar ante la justicia a los asesinos de Walter Trochez, y las autoridades 'de facto' deben asegurar que cada denuncia de represalias contra manifestantes y activistas sea investigada con toda la fuerza de la ley", concluyó.

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  • El asesinato de Walter no es “un caso más”
  • El Heraldo [Honduras], 2009-12-18 # Miguel Calix
Cerca de la medianoche del pasado 13 de diciembre, Walter Orlando Tróchez, joven activista por los derechos de la comunidad gay, lésbica, bisexual y transgénero (LGBT) y miembro de la resistencia, fue asesinado en el centro de Tegucigalpa. Días antes había denunciado ante el Ministerio Público su captura ilegal, torturas y malos tratos, sin que se conozca hasta ahora el resultado de las pesquisas. El crimen en su contra evidencia la operación de grupos al margen de la legalidad, que las autoridades están obligadas a identificar y castigar. No hacerlo sería muestra de aquiescencia y tolerancia ante un hecho repudiable.

Cuando visitó el país en 2001, la relatora especial de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, recibió información sobre los asesinatos de más de 200 integrantes de las comunidades LGBT ocurridos entre 1991 y 2001. Era destacable ya para la relatora, la falta de investigación de estos abusos.

Human Rights Watch informó en mayo de 2009 que al menos 17 travestis habían sido asesinados en lugares públicos entre 2004 y ese mes, sumándose varios casos de graves lesiones por golpes, apuñalamientos o disparos. Como antes, el rasgo común era la falta de investigación y castigo de los delitos cometidos contra la comunidad transgénero o "trans", no obstante que un año antes (junio de 2008), las autoridades hondureñas apoyaron la resolución sobre "Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género," aprobada unánimemente por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En esa oportunidad, Honduras, expresó su preocupación frente a los actos de violencia cometidos en contra de las personas por su orientación sexual e identidad de género y se comprometió públicamente a ponerles fin (Honduras: "No vales un centavo. Abuso de Derechos Humanos en contra de las personas transgénero en Honduras". Human Rights Watch. 2009).

De acuerdo al Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh), desde el 29 de junio de 2009 se han incrementado los crímenes de odio y homofobia, reportándose 16 asesinatos de miembros y activistas de la comunidad LGBT, entre ellos el de Tróchez. Esto ocurre en un contexto político irregular en el que los adversarios del régimen actual -aglutinados en buena parte en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado- y los defensores de derechos humanos en general, enfrentan de manera particular acciones de intimidación y violencia como respuesta a sus actuaciones.

Walter Orlando Tróchez era un valiente defensor de derechos humanos que -como otros- no dudó en arriesgar su propia vida para acabar con la impunidad y que se hiciera justicia en nuestro país. Su asesinato no es un caso más para las estadísticas. Si las autoridades no lo tienen claro, habrá que recordárselo todos los días. Como lo hubiera hecho el mismo Walter.

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  • Activista hondureño es asesinado en Tegucigalpa
  • Adital, 2009-12-14
El activista político hondureño Walter Orlando Tróchez, de 27 años, ha sido asesinado ayer (13), al recibir dos disparos en el centro de Tegucigalpa, capital de Honduras. La información es del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh). Tróchez era activista por los derechos de la comunidad gay, lésbica, transexual y bisexual, además de miembro activo del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado.

A pocos días, el activista había sido víctima de golpes brutales, tortura e intento de secuestro por presuntos miembros de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC). Ellos le "interceptaron y subieron a un vehículo tipo pick up color gris y sin placas mientras le golpeaban e interrogaban solicitando información sobre los líderes de la resistencia y sus movimientos", afirmó Ciprodeh.

"Desafortunadamente, su asesinato viene a evidenciar la falta de protección hacia la integridad y la vida de los defensores de derechos humanos por parte de las autoridades policiales y judiciales que se han comportado de forma negligente y a favor del régimen represivo", dijo Ciprodeh, en referencia al golpe de Estado que depuso y expulsó del país el presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio.

Según la entidad, Honduras ya suma 41 muertes hasta hoy víctimas de la represión y persecución política del gobierno provisorio de Roberto Micheletti. Entre esos, se registran 16 asesinatos sólo de miembros y activistas de la comunidad LGTB.

En comunicado enviado hace un mes, la Asociación LGTTB Arcoiris y el Colectivo TTT de la Ciudad de San Pedro Sula denunciaron el incremento de los crímenes de odio y homofobia hacia la Comunidad LGTTB desde el golpe de Estado.

"Desde el pasado 29 de junio […] se incrementaron los crimines de odio y Homofobia, […] que ponen una vez más en evidencia los altos niveles de odio, estigma y discriminación contra personas de la diversidad sexual, lo que llamamos, homofobia, lesbofobia, bifobia, y sobre todo transfobia", dijeron.

Como promovedores de esos crímenes, las entidades citaron la Cúpula Religiosa Hondureña en complicidad con "grupos opresores" como las Fuerzas Armadas, la Secretaria Nacional de Seguridad, la empresa privada y los Grupos Próvida y el Opus Dei.

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  • "No me he dejado vencer por el VIH y he alcanzado mis metas"
  • Se estima que 65 mil personas viven con VIH en el país pero gracias a los avances de la ciencia han logrado llevar una vida normal, pese al rechazo, falta de apoyo del gobierno y estigmatismo de la sociedad
  • Hondudiario, 2008-06-29 # Sarahí Flores . Tegucigalpa, Honduras
Para Walter Orlando Tróchez de 25 años ser gay y vivir con VIH/Sida no ha sido obstáculo para alcanzar sus metas, a pesar del rechazo y estigma de la sociedad.

Tróchez, es un joven originario de Tela, Atlántida que al descubrir sus preferencias sexuales por personas de su mismo sexo comenzó su vida sexual activa a los 12 años.

“Viví en el closet por más de seis años hasta que me atreví a decirle a mi familia cuales eran mis preferencias sexuales a raíz de que caí en un estado depresivo porque para cumplir mis 14 años me di cuenta que era una persona viviendo con VIH/Sida”, relató el joven.

"A mis 13 años me enamoré de un joven de 19 y me entregué y él no tuvo los principios de decirme que era VIH positivo", dijo.

El hecho de comenzar a experimentar cambios corporales como calenturas, diarreas, pérdida del apetito, salpullido y debilidad, motivó a Tróchez a hacerse la prueba del VIH, con la cual se dio cuenta que estaba infectado.

“Yo trataba de esquivar la situación con mi familia hasta no tener un resultado, pero ir a un laboratorio privado implicaba esperar un mes para obtenerlo”.

Debido a lo anterior, Tróchez decidió chequearse de manera clandestina en la clínica de un amigo que también era gay, quien al examinarlo detectó que los síntomas eran de una persona infectada con VIH.

Para no especular en cuanto a la salud de su paciente, en este caso Tróchez el médico decidió remitirlo inmediatamente a un laboratorio para que le realizaran la prueba del VIH/Sida.

“Me fui ha hacer el examen y no aguanté la curiosidad y le pedí a la encargada del laboratorio que priorizara en mí, el siguiente día me entregó el resultado y estaba con temor. No me lo querían dar porque el médico tenía que verlo primero, pero la presioné y cuando vi que el resultado era positivo, ella empezó a llorar y me dijo la vida sigue tienes que cuidarte y vas a durar mucho”.

Además de conocer la noticia que era VIH positivo Tróchez, se enteró a través de un hemograma que tenía sífilis en un 98.8 por ciento.

"Eso era de alta peligrosidad par mi salud porque podría haber sufrido un ataque al corazón, pérdida de la vista u otro ataque adverso a raíz de la sífilis, me sentí tembloroso con miedo por lo que iba decir mi familia", apuntó.

En vista de la situación, Tróchez acudió a un tío a quien le confió el problema y éste en un principio le manifestó su apoyo, pero después se encargó de divulgar la situación a los vecinos y amigos cercanos a la familia.

"Cuando la gente se dio cuenta que tenía VIH me excluían de reuniones, no me hablaban, en las calles me miraban mal y lo que más me dolía es que miraban mal a mi abuela y mi hermanita", lamentó.

Este rechazo social, orilló al joven a abandonar sus estudios y alejarse de su familia por la falta de trabajo entre otros problemas.

“Mi madre murió hace 17 años cuando yo era un niño y mi abuela fue la encargada de criarme, pero cuando mi papá se dio cuenta que tenía Sida me apoyó en un principio, pero después comenzó a especular de que yo era gay porque creía que somos los únicos que nos contagiamos”.

El padre de Tróchez, quien sustentaba económicamente a su abuela cuando se dio cuenta que su hijo era gay le corto la ayuda argumentando que ella tenía la culpa de su situación. "Eso me dolió mucho porque tuve que ver a mi abuela y hermana aguantar hambre, situación que la obligó a vender sus pertenencias para poder subsistir".

El entrevistado, dijo que lo anterior lo motivó a venir a Tegucigalpa aún sin conocer a nadie. “Logré dar con una tía quien me dio posada, pero mi estado físico estaba mal debido a la mala alimentación y haber dejado mi tratamiento médico, comencé a perder peso y ella comenzó a sospechar y no se como averiguo, pero al darse cuenta me corrió de su casa por considerarme un peligro para sus hijos".


"Tuve que pedirle posada a una señora porque no tenía trabajo ni dinero. Un señor me dio trabajo en un taller de mecánica, pero sólo dure dos días porque mi estado físico era preocupante no tenía ropa y lo que buscaba era el tiempo de comida".

Una noche – relató el joven- pase muy mal vomitando sangre, me sentía débil y a las cinco de la mañana que me levanté salí y agarre un bus y llegué al centro a la Asociación Nacional de Personas Viviendo con VIH/ Sida a buscar ayuda pero sólo me dijeron que fuera al centro de salud Alonso Suazo.

"Una doctora me atendió y me aplicó el medicamento requerido, pero lo que yo quería era estar en una cama porque me estaba muriendo", acotó.

Según Tróchez, llegar a Tegucigalpa cambiaría su vida, pero se encontró con la difícil realidad que era todo lo contrario, dado a la falta de apoyo de su familia y la dura situación económica que enfrentaba debido a la falta de trabajo.

“La doctora me regaló 100 lempiras para comer y trasladarme al taller donde estaba viviendo, además tenía que recibir atención médica diaria para controlarme la bacteria de la sífilis”.

Tróchez, estuvo en una casa para personas viviendo con VIH/ Sida por ocho meses en vista a su estado crítico de salud, donde fue integrado a programas sociales y compartió su testimonio con otros jóvenes.


“De ahí vi la necesidad de hacerme público para que otros jóvenes que viven o no con VIH/ Sida salgan de la ignorancia que muchas veces los pone en peligro”, declaró.

La abuela de Tróchez, murió el año pasado y en ese momento el joven entró en un estado depresivo, pero con el apoyo de sus amigos y su trabajo está tratando de sobrellevar la situación.

Según Trochez, el hecho de alguien sea VIH positivo no significa que va a morir de la pandemia, considerando que existen medicamentos que si se aplican adecuadamente controlan muy bien la enfermedad.

Actualmente, Tróchez vive con un grupo de activistas voluntarios del Colectivo Violeta quienes lo apoyan y sustentan para salir adelante.

“Yo he vivido en carne propia la discriminación no sólo de la sociedad en general, sino también de la comunidad LGTBI o sea los compañeros lesbianas, gays, travestis, bisexuales e intersex”.

Según el entrevistado, lo anterior se debe a que sus compañeros piensan que al reconocer públicamente que es gay y vive con VIH/Sida pone en mal a los demás homosexuales.

“No hemos tenido el apoyo al 100 por ciento del Programa de las Naciones Unidas como hubiésemos querido pero el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH- Sida (Onusida) ha jugado un papel estratégico en el tema de acompañamiento y ha dicho presente”, indicó.

“Nosotros quisiéramos que el complejo de Naciones Unidas aplicara lo que en realidad pregona, pero lastimosamente en el país son pocos los donantes”, estimó.

En la actualidad, Tróchez trabaja con jóvenes infectados y no con VIH/sida brindando consejería y enseñándoles que esta enfermedad no es un obstáculo para lograr las metas.

Tróchez, tiene una vida sexual activa, “pero yo me cuido por una reinfección y soy responsable en cuanto a mi sexualidad, cuido a mi pareja usando condón e informándoles en algunos casos mi situación”.

Al igual que Tróchez, se estima que 65 mil personas viven con VIH en el país, pero gracias a los avances de la ciencia han logrado llevar una vida normal, pese al rechazo, falta de apoyo del gobierno y estigmatismo de la sociedad.

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