2009/03/08

090308 . "LORCA Y EL MUNDO GAY"



Fue un amor de adolescencia desconocido hasta ahora. Los ojos azules de María Luisa Natera impactaron en el joven poeta en un balneario. Uno de sus grandes romances, como Emilio Aladrén, Rodríguez Rapún o Salvador Dalí.


Con el tiempo, el blanco y negro de las fotografías sólo deja entrever la sombra de una luz. La atrayente magnitud en una mirada algo esquiva. Pero esas imágenes sí dan fe de un verdadero misterio que hoy puede aclararse. Aquellos ojos que Federico García Lorca no quería contemplar ("... pero que sin mirarlos dan la muerte / con el puñal azul de su recuerdo", según dejó escrito en Madrigal triste de ojos azules) no responden a un mero tema poético, como muchos críticos han creído. Tienen nombre y dueña.

María Luisa Natera Ladrón de Guevara se llamaba. Y llevaba en la cara dos gotas juguetonas de agua marina en las que el poeta se zambulló apasionadamente. Fue, según sus hijos han reconocido ahora a Ian Gibson, un amor imposible de juventud. El hispanista lo desvela en su nuevo libro, Lorca y el mundo gay (Planeta), para el que, paradójicamente, ha encontrado uno de los secretos mejor guardados en su biografía: la primera novia de Federico García Lorca.

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