2009/11/02

091102 . LESBIANAS Y GAYS DISCRIMINAN A TRANSEXUALES


  • Lesbianas y gays discriminan a transexuales
  • Columna Digital, 2009-11-02 # Rolando Jiménez . Presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y director de la Asociación Chilena de Organismos no Gubernamentales ACCION. Coordinador en Chile de la Red de Minorías Sexuales del Mercosur.
Cuando se habla de la discriminación padecida por transexuales, muy pocos toman el peso a esta nociva realidad. Hemos denunciado, una y otra vez, que las personas transexuales sufren desde la infancia la incomprensión de sus familias, luego el bullying y las expulsiones de los colegios, y más tarde el despido laboral, las detenciones arbitrarias y los asesinatos sólo por tener una identidad de género diversa.

Los brutales casos denunciados de poco y nada han servido para sensibilizar y educar a la sociedad como conjunto sobre la realidad transexual, a diferencia de la apertura en aumento registrada en relación a lesbianas y gays.

¿Por qué con la población transexual la merma de la discriminación ha sido más difícil?. Muchas son las razones, pero parto señalando que una muestra indiscutible de esta lamentable situación son las exclusiones que una buena parte de lesbianas y gays hacen vivir a transexuales. De hecho, en muchas discotecas gays y lésbicas se impide u obstaculiza el ingreso de transexuales, siendo entonces estas personas discriminadas incluso por los discriminados con quienes comparten similares fenómenos de atropellos y son parte de una misma población, la de la diversidad sexual.

En innumerables ocasiones he escuchado a lesbianas, y en mayor cantidad a gays, decir que una de las razones por las cuales no se suman a eventos masivos contra la discriminación organizados por el movimiento de la diversidad sexual, es la asistencia de transexuales, lo cual, a su juicio, desprestigia a todas las minoría sexuales. ¡Que barbaridad!

La ignorancia, y la nefasta pereza para salir de ella, es en realidad la principal razón porque lesbianas y gays, así como el conjunto de la sociedad y el Estado niegan segundo a segundo la más mínima igualdad de derechos a los y las transexuales, a un punto que nuestro Poder Judicial obstaculiza que estas personas sean identificadas en su cédula de identidad con el nombre y el sexo del cual son parte.

Una ignorancia de la que no es ajena gran parte del movimiento de la diversidad sexual, en especial en los inicios de este tipo de organizaciones. Sin ir más lejos, cuando fundamos el Movilh en 1991, la transexualidad era por nosotros mismos poco y nada conocida. De hecho, nuestro movimiento se llama Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y en su nombre dejó afuera a transexuales.

¿El motivo? Es más vergonzoso, se creía por gran parte de los activistas, y aún por la casi totalidad de los chilenos y chilenas, que las personas transexuales eran simplemente homosexuales que se vestían con ropas de sexo distinto al de sus genitales. Más aún, y por falta de igualdad oportunidades y de acceso igualitario a la información, muchos y muchas transexuales tienen igual confusión sobre sí mismos/as.

Fue la incorporación de transexuales a nuestros movimientos, y a tantos otros, lo que nos permitió ir comprendiendo que la transexualidad no tenia relación con ser homosexual, bisexual o heterosexual. La transexualidad es simplemente nacer en un cuerpo equivocado al sexo (hombre o mujer) con el cual la persona se siente parte, pudiéndose tener una orientación lésbica, gay o heterosexual.

En el activismo lésbico, gay, bisexual y transexual (LGBT) ello ya se ha comprendido ampliamente. Nuestra organización por ejemplo, ha agregado a su sigla la oración “movimiento de la diversidad sexual” y desarrollado intensas campañas para que a transexuales se les reconozca, sin medias tintas, su condición de hombre y mujer, según sea el caso.

Pero este esfuerzo se topa con obstáculos en los mismos gays y lesbianas, e incluso en el mundo feminista que en más de una oportunidad ha impedido la participación de mujeres transexuales en sus actividades porque, por ignorancia y discriminación, no las consideran parte de su mismo sexo.

La prensa chilena, en tanto, ha avanzado, pero de una manera muy lenta y contradictoria, a diferencia del tratamiento dado a lesbianas y gays. A una mujer transexual se le sigue identificando como hombre y a un hombre transexual como mujer, haciendo valer la legalidad de un nombre no elegido por estas personas y obviando lo indicado por todos los estudios científicos que han abordado la transexualidad. Pero aún, obviando el sufrimiento que ya tiene una persona por haber nacido en un cuerpo equivocado.

Y aquí es donde es importante el ejemplo que los propios gays y lesbianas deben dar. Reconocer y comprender otras diferencias y solidarizar con la igualdad de derechos para transexuales.

Y es que, en términos prácticos, sí un gay y lesbiana apela a la no discriminación, no puede experimentar el mismo error que otros han cometido con nosotros mismos, donde se validan unas formas de exclusión, y por conveniencia o egoísmo, sólo las que personalmente me afectan se consideran dignas de enfrentar.

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