2009/08/17

090817 . MAS DE 450 PAREJAS HOMOSEXUALES SE HAN CASADO EN LA CAV


  • Más de 450 parejas homosexuales se han casado en la CAV desde que se aprobó la ley hace cuatro años
  • Sólo una de cada diez bodas entre personas del mismo sexo ha terminado en divorcio o separación
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-08-17
  • Publicado también en: Deia, 2009-08-17. Noticias de Alava, 2009-08-18.
"Cuando se aprobó la ley hicimos una caravana de coches por San Sebastián. Y para nosotros fue algo realmente impresionante que la gente que estaba en las aceras, y que no necesariamente participaba de nuestra orientación sexual, aplaudiese al paso de la comitiva porque era consciente de que aquella mejora hacía una sociedad más justa para todos, no sólo para las personas directamente implicadas", revive, aún emocionado, Joxean Zapirain, el presidente de Gehitu. Cuatro años después de aquella conquista histórica, más de 450 parejas homosexuales han contraído matrimonio en la Comunidad Autónoma Vasca. Unas cifras a las que no todos conceden relevancia. "Hablando de derechos las cantidades no importan, con que una sola persona quiera ejercitar ese derecho tiene que poder hacerlo", defiende Imanol Álvarez, portavoz de Ehgam (Euskal Herriko gay-les askapenerako mugimendua) en Bizkaia.

Puestos a hacer balance, echando la vista atrás, Zapirain recuerda que la ley de matrimonio homosexual "supuso normalizar un montón de pequeñas cosas en la vida diaria de miles de personas, que pueden ir desde contratar un seguro de vida a realizar una hipoteca". "La gente encargada de realizar esas gestiones asumió como algo normal el hecho de que dos personas del mismo sexo pudieran constituir una unidad familiar. En ese sentido, la ley del matrimonio homosexual supuso un gran efecto pedagógico y también un reconocimiento social de la igualdad de los derechos y de la dignidad de las personas, independientemente de su orientación sexual", valora.

"Derecho cercenado"
También para Álvarez la nueva normativa fue "un logro muy importante porque es un reconocimiento de que todos somos ciudadanos con iguales deberes y derechos". "Por muchas leyes de parejas que se hicieran, eran otro tipo de contratos, no eran exactamente el matrimonio. La gente debe tener la posibilidad de elegir el tipo de relación que quiere con su pareja y ese derecho estaba cercenado", denuncia. No obstante, aclara, "que en Ehgam hagamos una valoración tan positiva y que fuéramos pioneros en esa reivindicación no significa que consideremos que el matrimonio es ni la única ni la mejor manera de relación. Cualquier otro tipo de relación interpersonal afectivo sexual nos parece válida si a sus protagonistas se lo parece".

En el Estado se han registrado más de 13.000 bodas entre personas del mismo sexo en los últimos cuatro años y, según datos del Ministerio de Justicia, sólo una de cada diez uniones ha terminado en divorcio o separación. "Se ve que la gente que se ha atrevido a dar el paso lo tenía muy claro, posiblemente porque ya era una relación muy experimentada, aunque a veces pasa que estás mil años de novios y cuando te casas, adiós", comenta expresivo Álvarez.

Bromas aparte, este militante de Ehgam subraya que, gracias a la ley de matrimonio homosexual, "parejas que llevaban muchos años han podido regularizar una relación que a veces resultaba difícil porque pasan cosas y hay problemas con las herencias, con las pensiones...". "Montones de problemas que muchas veces no se ven hasta que llega el momento", señala.

Las estadísticas revelan que la mayor parte de los enlaces de parejas gays y lesbianas se concentran en las grandes ciudades. "En el entorno rural cuesta más vivir abiertamente una opción sexual que no es la mayoritaria. La falta de referentes dificulta la convivencia y la normalidad de las parejas homosexuales o bisexuales", confirma el presidente de Gehitu. Aunque la diferencia entre las zonas rurales y urbanas también existe en Euskadi, dice el portavoz de Ehgam que "no es tan grande como en Extremadura o en la Castilla profunda". De hecho, añade, "conozco gente que se ha casado viviendo en pueblos pequeñísimos y no ha tenido ningún problema y gente que ni se lo ha planteado porque ni se atreve viviendo en ciudades como Bilbao".

"Hay mucha homofobia"
Más allá de que uno viva en un bucólico baserri o en un ático de último diseño en la ciudad, hay otros factores que influyen a la hora de ocultar una relación homosexual. "Aunque parezca mentira, según en qué ambiente familiar o laboral vivas, todavía hay mucha gente a la que le da miedo dar el paso siquiera de salir del armario. Esa gente, pese a estar en pareja, muy difícilmente se va a casar", explica Álvarez, para quien queda mucho camino por recorrer. "En la sociedad todavía hay mucha homofobia, a veces manifiesta, a veces encubierta, y hay que seguir trabajando para que todos podamos vivir en total igualdad legal y social el tipo de relación que queramos", dice. Una meta que cada vez está un poquito más cerca. "A medida que la gente va visibilizando parejas del mismo sexo, se va acostumbrando y van desapareciendo las fobias. Supongo que con el tiempo los más reaccionarios irán cambiando también", confía.



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